Este blog pretende conformarse como un cajón de sastre de relatos personales, críticas de cine, comentarios de situaciones cotidianas, reflexiones personales sobre hechos y problemáticas generales.
Un archivador de apuntes particulares.

1 de diciembre de 2013

Allen retrata la crisis

Blue Jasmine, de Woody Allen



Después de su gira europea, el director vuelve a casa para contar una historia íntima, aunque su protagonista sea un personaje más de la alta burguesía que puebla la filmografía del cineasta. En clara relación con el presente, la cinta refleja cómo la crisis afecta a Jasmine (Cate Blanchett) una mujer que pasa de tenerlo todo (material y superficialmente hablando) a no tener nada; salvo su única hermana Ginger (Sally Hawkins), adoptada como ella, a la que ha menospreciado toda su vida por considerarla mediocre e inferior y a la cual tiene que recurrir, mal que le pese.

La pantalla está poblada de un universo de personajes donde cada uno intenta buscar su lugar en el mundo, en este momento de incertidumbre y desarraigo colectivo. No obstante, todo el peso dramático recae en Cate Blanchett, quien realiza un convincente retraro de un personaje con el que es fácil indentificarse ya que todos estamos inmersos en una crisis de valores que va mucho más allá de la simple economía. Respecto a a los últimos trabajos de Allen, éste resulta particularmente sincero al mostrar de manera tan honesta, siendo fiel a su estilo, cómo cada uno es responsable de su situación actual. Cómo nuestra actitud frente a la vida (actuar o mirar para otro lado y hacerse el tonto para no ver lo que sucede en nuestras narices) y las decisiones que tomamos, resulta más fácil optar por el camino que promete llevarte a una vida cómoda y opulenta (gracias a un marido encarnado por Alec Baldwin montado en el dólar gracias a las especulaciones inmobiliarias) que luchar por salir adelante cuando parece que todo te viene en contra, nos definen como personas.



La articulación del relato entre el presente real (donde la hermana intenta rehacer su vida y salir adelante con dos hijos a su cargo, mientras que Jasmine destrozada lucha entre reinventarse sola o aparentar ser algo que no se es para volver a llevar una vida acomodada con alguien a su lado) y el pasado onírico (en forma de ensoñaciones alucinatorias provocadas por los antidepresivos y el alcohol complementan la caída en desgracia de Jasmine), así como las confrontaciones entre Jasmine y Ginger, son la clave de un buen guión (ultimamente el cine de Allen adolecía tanto de ello como de una actuación tan sobrecogedora como la que esta cinta contiene) que se cimenta en unos diálogos sobresalientes.

Sólo cabe esperar que los siguientes films del director continuén explorando esa búsqueda madura hacia la felicidad, a la vez que ponen un espejo delante del espectador para enseñarle que lo que ve puede ser un reflejo de parte de su vida.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario