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Un archivador de apuntes particulares.

17 de noviembre de 2013

Sitges calienta motores

Guía para no perderse 10 días de miedo

150 películas se proyectarán entre el 11 y el 20 de octubre en la celebración de la 46º edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges. La situación económica actual refuerza la hegemonía de un festival que da visibilidad a los jóvenes talentos y acoge las nuevas formas de aproximarse al género como parte principal de su programación.

Para tratar de comprender qué nos propone Sitges hay que partir, por qué no, de su imagen; el cartel de este año rinde homenaje a La semilla del diablo (Roman Polaski). Este leit motiv se articula de la siguiente forma. Por un lado, la programación se centra en los frutos de la germinación de esa semilla como nuevas manifestaciones del mal, según indica Ángel Sala director del festival. Por otro lado, el festival reúne a jóvenes talentos y a diablos consagrados que han regado esa planta hasta conseguir la floración de un género que goza de buena salud. Esto queda demostrado en el amplio panorama que plantea su programación: mercados emergentes, nuevos directores, producciones low cost, mutaciones del género, nuevos formatos, etc. Y es que el esfuerzo de la organización por mantener Sitges como gran plataforma de exhibición, según anunciaba su director “el 80% de las películas que se podrán ver no tienen distribuidora y no se verá nunca en las grandes pantallas”, hace que la presente edición parezca un cajón desastre de multitud de proyectos que tratan el género desde distintas perspectivas (comedia, thiller, animación, terror,...). Pero nada es baladí.

Las claves de Sitges
El conocido compromiso de Sitges con la cinematografía nacional queda constatado, una vez más, con el homenaje al desaparecido Jesús Franco y la apuesta de Eugenio Mira para inaugurar el certamen con Grand Piano. Además, esta edición incluye títulos de países poco conocidos por su incursión cinematográfica en el género. Los actuales condicionantes político-económicos han provocado la aparición de interesantes producciones que tienen posibilidades más allá de su propio mercado. Este es el caso de la película india Ugly de Anurag Kashyap y del último trabajo del filipino Erik Matti, On the job. Asimismo, acorde a su tendencia a dar visibilidad a vías alternativas de producción, el festival recoge algunas obras circunscritas bajo la etiqueta de cine low cost. Esto es, cine de calidad hecho por pocos recursos. El lobito de Antonio Dyez, The Battery de Jeremy Gardner y la versión final de La tumba de Bruce Lee de Canódromo Abandonado, son las propuestas paradigmáticas que tendrán cabida en la sección Emergents. Siguiendo con su predilección por el cine oriental, este año se lleva a cabo una retrospectiva de la obra de Takashi Miike, quien vuelve al festival tras diez años de ausencia.

Sitges no se queda atrás
Haciéndose eco de los tiempos que corren y siempre atento a cómo evoluciona el mercado, el festival toma conciencia de ello e introduce dos jugosas novedades. La primera, la celebración en paralelo del Phonetastic Sitges Mobile Film Festival. Esta aguda iniciativa surge como propuesta para agrupar y potenciar los trabajos realizados a través de diversos dispositivos móviles. Se busca así, aprovechar los nuevos formatos y soportes como herramientas de producción. La propuesta pretende consolidarse como un circuito que sirva para dar una oportunidad a nuevos talentos. Aquí se podrá ver el primer largometraje rodado íntegramente en Iphone, Hooked up de Pablo Larcuen. La segunda es Sitges View, que inaugura una programación exclusiva de producciones para televisión. Los amantes de las series podrán disfrutar de forma gratuita de pases de series piloto, mesas redondas, etc.


Programación destacada
Aunque la Sección Oficial está compuesta por más de 40 títulos, el encaje de bolillos que hay que hacer para ver la mayor parte de la programación es la base de Sitges, conviene mencionar algunas de las propuestas más interesantes así como el retorno de varios directores consagrados.
Pese a sus críticas en Cannes, el interés que despierta la historia de venganza que trata Only God Forgives de Nicolas Winding Refn no ha mermado un ápice dentro del festival. Jim Jarmush trae una historia de amor entre dos vampiros en Only Lovers Left Alive. Mezclar ficción y animación, eso propone Ari Folman en The Congress. Real supone la vuelta al cine fantástico de Kiyoshi Kurosawa. El director de Entrevista con el vampiro Neil Jordan vuelve a la temática vampírica con Byzantium. Jorge Dorado cubre las espaldas españolas con Minscape. Johnnie To presenta dos de sus últimas películas Drug War y Blind Detective. Tras su éxito en Cannes, Alex Van Warmerdam muestra Borgman. Especial interés suscita, y no sólo por sus buenas críticas en Sundance y Berlín, el último trabajo del polémico y joven realizador Shane Carruth, Upstream Color. Fuera de competición destacan los trabajos de veteranos como Alejandro Jodorowsky con La danza de la realidad y Terry Gilliam y su The zero theorem. Finalmente, la sección Nuevas visiones, donde se exponen las películas más radicales y experimentales, recoge trabajos de directores consagrados como Ho Sang-soo (Nobody's Daughter Haewon), Phillippe Grandieux (White Epilepsy) o Peter Greenaway (Goltzius & The Pelican Company).

Gracias al entusiasmo de la organización y el fervor de un público fiel, el festival sigue estando en la vanguardia del panorama fantástico en lo que a material inédito y variado se refiere. Pese a tener con un 14% menos en su presupuesto respecto a 2012, esta edición cuenta con una perseverante y vasta selección de títulos, donde se premia la novedad y el crear tendencia en las diferentes ramas del cine fantástico. Sitges ha logrado convertirse en un referente vivo y en constante evolución de este género.  

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